Me siento atascado,
enquistado,
en un mundo extraño,
en un mundo desconocido
y sin manual de instrucciones.
Una roca me tapa la salida
de este túnel,
de esta cueva,
de este cuello de botella
que me impide ver la luz.
¿Quién puso esa roca ahí?
¿Fue otra persona? ¿O fui yo?
Mis miedos me acompañan,
mis fracasos y mis desventuras,
me arrastran a la oscuridad,
al interior
y no sé salir.
O no me atrevo a salir.
No quiero ser Sísifo
y empujar en vano.
O tal vez no necesite empujar.
Tal vez ya sea Sísifo
o peor, Tántalo
o peor, yo mismo.
Tal vez la cueva sea irreal,
la roca, la jaula, la cerradura...
Yo sea mi propio carcelero,
el verdugo de mis sueños y esperanzas,
y la oscuridad sea la tierra
en que la cabeza he enterrado.
Y lo peor de todo:
no sé salir.
Porque estoy atascado.
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