¿Cómo se genera un incendio?
Solo se precisan dos elementos:
primero, una chispa
que alguien o algo tuvo que prender.
Segundo, material seco,
condiciones combustibles para que la llama sobreviva.
A partir de ahí, depende de lo que haya:
combustible que aviente su fuego
y viento que alimente su marcha.
Otórgale suficiente fuerza
y la llama se volverá violenta,
un incendio que por sí solo avanza.
Sin nadie que lo controle
supera muros, ríos y cortafuegos.
Todo a su paso devora:
pastos, arbustos, bosques,
animales, viviendas y hasta personas.
Sin piedad, con todo lo que se cruce
hasta que no quede nada por consumir.
Detrás solo queda un terreno yermo
un mundo de negrura, muerte y ceniza.
Fertilidad consumida en segundos.
Difícil de obtener. Más aún de recuperar.
El odio es ese fuego,
esa catástrofe virulenta que alguien osó prender.
Si pretendes avivarlo, atente a las consecuencias.
Corres el riesgo de quemarte con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario