"Tostonazo" y el principio de Peter

 

 El año pasado, y como obsequio de parte de una persona muy querida, llegó hasta mi biblioteca personal la recientemente publicada "Tostonazo", de Santiago Lorenzo. En su momento no pude empezxar a leerla, dado que tenía otras lecturas pendientes. Hoy por fin pude acabarla y he de decir que me ha parecido una novela muy inteligente que me ha entretenido mucho, hasta el punto que algunas partes me hicieron reír.

Más que la historia de su protagonista, pienso que era la de unos personajes secundarios que me resultaron ejemplos patentes del principio de Peter. Para aquellos que no conozcan esta teoría, consiste en la premisa básica de que "todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia". Y en esta novela tenemos tres grandes ejemplos, personificados en Guillermo, en Pacomio y, especialmente, en Sixto, el más recalcitrante y reincidente de los tres.

No voy a entrar en muchos detalles para mantener la intriga e incitar a su lectura, que recomiendo encarecidamente. Sin embargo, quiero comentar dos temas que, en mi opinión, han sido los más sobresalientes y que retratan a esos malos que son un completo aburrimiento, o un tostonazo.

En primer lugar tenemos el nepotismo, el cual ya se encontrará en las primeras páginas. Un retrato bastante fidedigno de aquellos hijos de familias adineradas que, por el mero hecho de serlo, acceden a altos puestos de poder donde lo único que pueden hacer es mangonear y mandar a aquellos que son mucho más capaces de ellos y que hacen todo el trabajo. En este ejemplo estará más que clara esa posición de favor, que llevará a consecuencias nefastas y que hundirán en el barro a gentes mucho más brillantes. En especial a uno que, impotente, no podrá hacer nada por salvar su vocación y la acabará abandonando. Todo por un déspota, colocado ahí "por el ayuntamiento", como se suele decir. El gran gancho de la historia y lo que más interés brindará, para desdicha de otros personajes.

En segundo encontramos el postureo, un movimiento que está bastante presente en nuestra sociedad de hoy en día (con Instagram y los centenares de filtros que deforman la realidad de manera más eficaz que un agujero negro). En este caso será el postureo ideológico, de hipocresía que habla y no hace. Me encantó el capítulo donde el protagonista se dedica a poner ejemplo tras otro de ello, sin apiadarse ni un ápice de la víctima de sus críticas mientras enumera una tras otra sus incorregibles defectos. El ensañamiento más divertido que he leído hasta la fecha.

Mención especial me merece una mención que, cuando la leí, no pudo evitar evocarme a otro de estos cretinos, este ya de la vida real, que buscó en la política el colmo de su incompetencia y su mediocridad, con un puesto en cierta Oficina madrileña que le granjeó grandes críticas hacia él y hacia su "salvadora". Me gustaría encontrarme con el autor y preguntarle: "Cuando escribiste esto, estabas pensando en él, ¿verdad?" A falta de una respuesta, estoy bastante seguro de que así fue.

Genial, Santiago Lorenzo. Encarecidamente recomendado. Espero leer algo más tuyo en el futuro.

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