Soy el hombre del verso ignominioso.
Soy el hombre del gran desinterés.
Soy el hombre al que siempre tú ves
y al que tú nunca creíste juicioso.
Soy el hombre callado y silencioso;
obra imposible si mis labios lees.
Soy el hombre que se mira los pies,
buscando nada, del mundo celoso.
Yo soy ese hombre al que nunca haces caso.
No pido tu atención, no pido nada;
ignórame, pues solo estoy de paso.
Sé mi amigo y verás que tu jornada
mejora con mi ingenio sin ocaso.
Pero no me dejes en la estacada.
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